jueves, 27 de marzo de 2014

Ha acabado la época de la peste bovina, pero no se cierra el caso

Ha acabado la época de la peste bovina, pero no se cierra el caso

 

Desde la óptica de la epidemiología, el mundo ha entrado en la época “posterior a la peste bovina” con la erradicación de la enfermedad. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, la red de instituciones que participaron en la campaña de erradicación tiene posibilidades de seguir aportando contribuciones positivas a la investigación veterinaria y a la mejora de la gestión de las enfermedades animales.
Hasta ahora no podían apreciarse debidamente los efectos socioeconómicos de la erradicación de la peste bovina. Con ella se ha protegido a decenas de millones de criadores de las pérdidas de cabezas de ganado, y se ha protegido a poblaciones de fauna silvestre de distintos continentes, con lo cual se ha salvaguardado la biodiversidad y la capacidad de recuperación de los sistemas ecológicos. El Chad atribuye el 3 % de aumento de su PIB a la ausencia de peste bovina. En toda Etiopía los hogares percibieron ingresos extra por valor de 38,1 millones de euros como consecuencia del control y la erradicación de la peste bovina. Los países han podido determinar sus tasas de rendimiento interno en relación con un intervalo de la tasa costo-beneficio que va del 11 % en Côte d’Ivoire a un 118 % en Burkina Faso.
En total, la FAO estima que, solo en África, la erradicación de la peste bovina ha reportado beneficios económicos anuales por valor de 920 millones de dólares EE.UU., lo cual pone de relieve la importancia de prestar apoyo a programas encaminados a impedir que vuelva a brotar el patógeno de esta enfermedad, así como a otros que tienen por objeto mejorar la gestión y la prevención de otras enfermedades que afectan al ganado, la biodiversidad y la seguridad alimentaria y nutricional a escala mundial.  

La investigación sobre la peste bovina puede proseguir en laboratorios biosegurosAunque se ha erradicado la peste bovina de los campos y los pastos, las muestras de virus siguen bastante vivas en las decenas de laboratorios que participaron en la campaña de lucha contra la enfermedad. En los congeladores de estos laboratorios se guardan muestras usadas para diagnosticar o estudiar la enfermedad en los animales sometidos a prueba o para fabricar vacunas.
La FAO colabora actualmente con asociados para determinar la mejor manera de destruir las cepas restantes de muestras conservando algunas (en entornos de máxima seguridad de instalaciones bioseguras) a fin de seguir investigando o preparar vacunas, en caso de que fuera necesario.
Para ello hace falta colaborar con ministerios y con los laboratorios donde se guardan las cepas para determinar las futuras investigaciones que podrían llevarse a cabo, de ser necesario. Por ejemplo, la viruela se erradicó en 1978, pero los laboratorios siguieron estudiando cepas de distintas partes del mundo. Lo aprendido en la época posterior a la viruela ha contribuido a entender mejor otros virus del mismo género que la viruela. De hecho, los actuales estudios sobre la viruela caprina, que afecta al ganado vacuno, ovino y caprino, se comparan con la investigación centrada en la viruela. Esos estudios podrían resultar útiles si más adelante surgen enfermedades semejantes.
El hecho de que la peste bovina ya no sea un peligro en los campos quiere decir que los veterinarios jóvenes y el personal de sanidad animal de las comunidades, así como los agricultores y los criadores, nunca han presenciado sus causas efectivas, con lo cual no están preparados para hipotéticos brotes de la enfermedad. En ese sentido, no solo es necesario que los veterinarios sigan aprendiendo a reconocer y controlar la peste bovina; también deben mantenerse actualizadas las vacunas y el material de diagnóstico empleado para identificar la enfermedad. 

Un tesoro oculto en muestras de sangreEn numerosos laboratorios de todo el mundo se guardan muestrasde suero sanguíneo tomadas de animales durante la labor de vigilancia y erradicación. Dada la gran extensión de la campaña, se tomaron en zonas muy remotas a las que los investigadores nunca habían tenido acceso antes y, probablemente, nunca volverán a tenerlo. Desde un principio, la FAO reconoció el potencial que encerraban de generar información con miras a futuras investigaciones, por lo que pidió a los laboratorios que almacenaran debidamente las muestras. Con ello, los laboratorios disponen actualmente de miles y miles de frascos llenos de pistas que pueden llevar a discernir la huella de otras enfermedades, como la fiebre aftosa o la fiebre del Valle del Rift. Sacarlas de los congeladores y estudiarlas podría ser la primera etapa de una búsqueda del tesoro que ampliaría los conocimientos veterinarios sobre la prevalencia de las enfermedades y su ámbito geográfico.

Datos clave

Cabe afirmar que el virus de la peste bovina fue la primera arma empleada en lo que hoy se conoce con el nombre de “bioterrorismo”. Cuenta la leyenda que Gengis Kan mezcló ganado infectado de peste bovina con rebaños de sus enemigos para cortarles el suministro de alimentos, con lo cual sería más fácil conquistarlos. En épocas más recientes, un brote surgido en los años ochenta del pasado siglo acabó con la vida de millones de cabezas de ganado y rumiantes silvestres de toda África y siguió teniendo efectos devastadores en los agricultores y pastores de algunas de las zonas rurales más pobres del planeta. Al día de hoy, gracias a la labor de la FAO, sumada a la de diversas organizaciones internacionales y servicios veterinarios nacionales, se ha borrado la peste bovina de la faz de la Tierra. En 2011 se declaró erradicada. La labor concertada mundial encaminada a acabar con la peste bovina, que se remontaba a muchos decenios atrás, culminó con éxito gracias al Programa mundial de erradicación de la peste bovina dirigido por la FAO en África, el Oriente Medio y Asia. Lejos de considerar que la erradicación pone punto final al asunto, la FAO cree que con ella se abre una oportunidad de acabar con otras enfermedades veterinarias devastadoras a partir de la experiencia adquirida con la peste bovina.

 

martes, 25 de marzo de 2014

7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica

7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica

 

En nuevas estimaciones publicadas hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que en 2012 unos 7 millones de personas murieron –una de cada ocho del total de muertes en el mundo- como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica. Esta conclusión duplica con creces las estimaciones anteriores y confirma que la contaminación atmosférica constituye en la actualidad, por sí sola, el riesgo ambiental para la salud más importante del mundo. Si se redujera la contaminación atmosférica podrían salvarse millones de vidas.

Enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer

En particular, los nuevos datos revelan un vínculo más estrecho entre la exposición a la contaminación atmosférica en general y la del aire de interiores y las enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrovasculares y las cardiopatías isquémicas, así como entre la contaminación atmosférica y el cáncer. Esto es además de la función que desempeña la contaminación atmosférica en el desarrollo de enfermedades respiratorias, como las infecciones respiratorias agudas y las neumopatías obstructivas crónicas.
Las nuevas estimaciones no solo se deben a un conocimiento más amplio de las enfermedades provocadas por la contaminación atmosférica, sino también a una mejor evaluación de la exposición humana a los contaminantes atmosféricos gracias a mediciones y tecnología más avanzadas. Ello ha permitido a los científicos analizar más pormenorizadamente los riesgos para la salud a partir de una distribución demográfica más amplia que incluye ahora las zonas rurales, además de las urbanas.
Por regiones, los países de ingresos bajos y medianos en las Regiones de Asia Sudoriental y del Pacífico Occidental de la OMS soportaron la mayor carga relacionada con la contaminación en 2012, con un total de 3,3 millones de muertes vinculadas con la contaminación del aire de interiores y 2,6 millones de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica.

Prevenir las enfermedades no transmisibles

«Limpiar el aire que respiramos impide el desarrollo de enfermedades no transmisibles y además reduce los riesgos de enfermedad entre las mujeres y los grupos vulnerables, como los niños y los ancianos», comenta la Dra. Flavia Bustreo, Subdirectora General de la OMS para la Salud de la Familia, la Mujer y el Niño. «Las mujeres y los niños pobres pagan un alto precio por la contaminación del aire de interiores puesto que pasan más tiempo en sus casa respirando los humos y el hollín de las cocinas de carbón y leña con fugas.»
En la evaluación se incluye el siguiente desglose de las muertes atribuidas a enfermedades específicas, lo que pone de relieve que la gran mayoría de las muertes vinculadas a la contaminación atmosférica se deben a enfermedades cardiovasculares:

Muertes debidas a la contaminación atmosférica – desglose por enfermedad:

  • 40% – cardiopatía isquémica;
  • 40% – accidente cerebrovascular;
  • 11% – neumopatía obstructiva crónica;
  • 6% - cáncer de pulmón; y
  • 3% – infección aguda de las vías respiratorias inferiores en los niños.

Muertes debidas a la contaminación del aire de interiores – desglose por enfermedad:

  • 34% - accidente cerebrovascular;
  • 26% - cardiopatía isquémica;
  • 22% - neumopatía obstructiva crónica;
  • 12% - infección aguda de las vías respiratorias inferiores en los niños; y
  • 6% - cáncer de pulmón;
Las nuevas estimaciones se basan en los últimos datos de la OMS sobre mortalidad de 2012 y en las pruebas de que la exposición a la contaminación atmosférica supone un riesgo para la salud. Las estimaciones de la exposición de las personas a la contaminación atmosférica en diferentes partes del mundo se formularon a través de una nueva cartografía de datos mundiales que incluía datos recabados por satélite, mediciones procedentes de la vigilancia en tierra y datos sobre emisiones contaminantes procedentes de fuentes fundamentales, así como de modelos sobre las pautas de desplazamiento de la contaminación en el aire.

Riesgos superiores a lo que previamente se pensaba

«Los riesgos debidos a la contaminación atmosférica son superiores a lo que previamente se pensaba o entendía, en especial para las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares», observa la Dra. María Neira, Directora del Departamento de la OMS de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. «En la actualidad hay pocos riesgos que afecten tanto a la salud en el mundo como la contaminación atmosférica; las pruebas apunta a la necesidad de medidas concertadas para limpiar el aire que todos respiramos.»
Tras analizar los factores de riesgo y tener en cuenta las revisiones en la metodología, la OMS estima que la contaminación del aire de interiores tuvo que ver con 4,3 millones de muertes en 2012 en hogares en los que para cocinar se utilizan estufas de carbón, leña y biomasa. La nueva estimación se explica por la mejor información sobre la exposición a la contaminación entre los 2900 millones de personas que se calcula que viven en hogares en los que se utiliza leña, carbón o bosta como combustibles principales para cocinar, así como por las pruebas de que la contaminación atmosférica está relacionada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y neumonías, y cánceres.
En el caso de la contaminación atmosférica, la OMS estima que en 2012 se produjeron 3,7 millones de muertes a causa de fuentes urbanas y rurales en todo el mundo.

Una consecuencia de políticas que no son sostenibles

Son muchas las personas expuestas a los dos tipos de contaminación: la atmosférica y la del aire de interiores. A causa de este solapamiento, la mortalidad atribuida a las dos fuentes no puede simplemente sumarse, de ahí la estimación total de unos 7 millones de muertes en 2012.
«La excesiva contaminación atmosférica es a menudo una consecuencia de políticas que no son sostenibles en sectores como el del transporte, la energía, la gestión de desechos y la industria pesada. En la mayoría de los casos, será también más económico a largo plazo aplicar estrategias que den prioridad a la salud debido al ahorro en los costos de la atención sanitaria, además de los beneficios para el clima», señala el Dr. Carlos Dora, Coordinador de la OMS en el Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. «La OMS y los sectores de la salud desempeñan una función única para traducir las pruebas científicas sobre la contaminación atmosférica en políticas que pueden marcar la diferencia y aportar mejoras que salvarán vidas.»
La publicación de los datos de hoy es un salto importante en el avance de la hoja de ruta de la OMS para la prevención de las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica. Ello supone la creación bajo los auspicios de la OMS de una plataforma mundial sobre la calidad del aire y la salud que permita generar mejores datos sobre las enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica y un apoyo más robusto para los países y ciudades mediante orientaciones, información y datos que demuestren los beneficios para la salud derivados de intervenciones fundamentales.
Este mismo año, la OMS publicará unas directrices sobre la calidad del aire de interiores en las que se aborda el uso de los combustibles domésticos, y se analizan los datos sobre la exposición a la contaminación atmosférica en general y la del aire de interiores y la mortalidad conexa, además de la información actualizada sobre las mediciones de la calidad del aire en 1600 ciudades de todas las regiones del mundo.

 

 

jueves, 20 de marzo de 2014

Del concepto a la medición: la aplicación práctica de la definición de aborto peligroso utilizada en la OMS

Del concepto a la medición: la aplicación práctica de la definición de aborto peligroso utilizada en la OMS

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el aborto peligroso como una intervención destinada a la interrupción de un embarazo practicada ya sea por personas que carecen de la preparación necesaria o en un entorno que no reúne las condiciones médicas mínimas, o ambas cosas a la vez. En esa definición se plasman conceptos esbozados por primera vez en una consulta técnica de la OMS efectuada en 1992. 1 Si bien es una definición muy utilizada, su interpretación no es uniforme. En el presente editorial se analiza su correcta interpretación y aplicación práctica.
La definición de aborto peligroso utilizada en la OMS se conceptualizó en el marco de unas nuevas directrices sobre la gestión de las complicaciones en un aborto provocado y debía interpretarse en ese contexto. Ese vínculo con la guía técnica es fundamental para su correcta interpretación. Nada en la definición predetermina quién debe considerarse prestador de servicios de aborto «sin riesgos» ni cuáles deberían ser las condiciones o preparación adecuadas para practicar abortos. Esos elementos no son estáticos; evolucionan en consonancia con las recomendaciones de la OMS basadas en pruebas.
Por ejemplo, en la guía de la OMS se recomienda en estos momentos administrar mifepristona y misoprostol (o solamente misoprostol si no se dispone de mifepristona) y efectuar una aspiración en lugar del legrado utilizado en el pasado. Actualmente se consideran sin riesgos los abortos provocados practicados en el ámbito de la atención primaria o por dispensadores de atención de salud no médicos. 2 Se espera que las directrices sobre delegación de funciones en proceso de elaboración arrojen luz sobre quién puede practicar sin riesgos un aborto con arreglo a las normas actualmente en vigor.
Para una interpretación correcta de la expresión «aborto peligroso», recomendamos que se incluya siempre junto con la definición una nota explicativa que rece así: «Las personas, preparación y condiciones médicas consideradas seguras en la prestación de servicios de aborto son diferentes para el aborto médico y quirúrgico y además dependen de la duración del embarazo. Lo que se considera “seguro” debe interpretarse en consonancia con la guía técnica y de políticas actual de la OMS».
Si bien los abortos peligrosos son, por definición, arriesgados, por lo que respecta a la seguridad no puede establecerse una dicotomía porque el riesgo está presente de manera continua. El riesgo es mínimo si se utiliza un método basado en pruebas para interrumpir un embarazo en sus etapas iniciales en un centro de salud; 3 es máximo si se emplea un método peligroso, como el uso de sustancias cáusticas por vía oral o vaginal o la introducción de palos en el útero, para interrumpir de forma clandestina un embarazo avanzado. Entre los dos extremos hay todo un espectro de riesgos. En paralelo con ese espectro, por ejemplo, se dan casos de autoadministración de misoprostol o la intervención de dispensadores de atención de salud experimentados que utilizan procedimientos anticuados, como el legrado.
Los determinantes inmediatos de los riesgos de un aborto provocado, como el método utilizado para la interrupción del embarazo y la edad gestacional, se ven influidos, a su vez, por determinantes sociales subyacentes: es decir, el contexto jurídico, la disponibilidad de servicios de aborto sin riesgos, el nivel de estigmatización que rodea el aborto, el grado de acceso de la mujer a información sobre el aborto, así como la edad de la mujer y su situación socioeconómica. El contexto jurídico y el nivel de seguridad están estrechamente entrelazados, pero la asociación depende del contexto.
Por ejemplo, cuando se interpretan de forma liberal leyes restrictivas, las mujeres pueden recibir atención segura en determinados contextos; por el contrario, cuando se aplican de forma deficiente leyes liberales, las mujeres a veces abortan con retraso y en condiciones peligrosas. Así pues, aborto ilegal no es sinónimo de aborto peligroso, como se indica en la definición original: «… la legalidad o ilegalidad de los servicios, sin embargo, puede no ser el factor que defina su seguridad […] la seguridad del aborto debe considerarse en el marco de contextos jurídicos y jurídicamente restringidos».1

Referencias

 Link de la info: http://www.who.int/bulletin/volumes/92/3/14-136333/es/

martes, 18 de marzo de 2014

Los pequeños productores de té se benefician de la armonización de las normas de seguridad

Los pequeños productores de té se benefician de la armonización de las normas de seguridad.

 

 

El té no nace en latas decoradas ni en bolsitas de malla. Procede de las hojas de Camellia sinensis, que se cultiva en más de 50 países pero abunda especialmente en los campos de cuatro: China, la India, Kenya y Sri Lanka. Mientras se encuentra en los campos, la planta del té debe hacer frente a una serie de enemigos naturales: hongos, bacterias e insectos como mariposas, polillas, cocoideos y nematodos. Para potenciar al máximo la producción, los cultivadores de té aplican diversos productos químicos y plaguicidas con el fin de luchar contra las plagas, pese a que de ese modo puede salir perjudicado el consumidor en caso de que las hojas conserven cantidades excesivas durante su elaboración.  
Tradicionalmente la cadena de valor del té estaba dominada por grandes plantaciones de té apoyadas por los gobiernos, pero la situación ha cambiado a medida que los pequeños agricultores pasaban a ponerse al frente de la producción en un comercio del té de dimensiones cada vez más planetarias. Más de un 70 % de la producción nacional del té de Sri Lanka y Kenya procede al día de hoy de pequeños agricultores, que son los que cultivan terrenos cuya superficie es inferior a tres hectáreas. 
Esta evolución es comprensible, pues la producción de té resulta atractiva para los pequeños agricultores. Aunque las plantas tardan de dos a tres años en madurar, su producción dura 30 años o incluso más. La producción de té también genera trabajo e ingresos todo el año y exige una inversión relativamente pequeña.   

Las reglamentaciones rigurosas ejercen presión en los pequeños agricultores

La demanda de consumo de té crece enormemente, a un ritmo de hasta el 5 % anual, en parte a causa del crecimiento de los ingresos per cápita en China, la India y otras economías emergentes. Con ello se han producido aumentos notables de la producción, las exportaciones y el consumo, y los precios de mercado han alcanzado sus cotas más altas. Al mismo tiempo han surgido problemas. 
Ha costado a los países productores de té cumplir reglamentaciones rigurosas que limitan la cantidad de productos químicos que pueden quedar en las hojas de té recolectadas. Aunque los países importadores han fijado “límites máximos para residuos” (LMR) como normas de inocuidad de los alimentos, a menudo lo han hecho sin entender del todo el peligro real que pueden suponer para los consumidores; el cumplimiento de la normativa resulta especialmente problemático para los pequeños agricultores. 
Los pequeños agricultores suelen emplear productos químicos menos caros, por lo general de marcas más antiguas, mientras que, en muchos casos, los fabricantes no han actualizado sus directrices sobre la manera de cumplir las normas modernas en materia de inocuidad. Así pues, los países importadores han calculado por su cuenta límites para los residuos, a menudo fijándolos muy por debajo de lo necesario para salvaguardar la inocuidad, con lo cual el cumplimiento por los pequeños productores resulta difícil. Asimismo, como los países importadores fijan sus propias normas en materia de LMR, los productores que exportan deben presentar en cada destino documentación que acredite el cumplimiento. Hasta los cultivadores que no sufren plagas y, en consecuencia, no utilizan productos químicos deben dedicar tiempo y dinero a reunir la documentación que acredite el cumplimiento.  

Armonización de las normas en pro de los pequeños productores

En vista de que el número de pequeños productores de té seguía aumentando a la vez que se establecían normas de inocuidad, estas cuestiones empezaron a plantear más problemas a la industria del té. En 2001 el Grupo Intergubernamental sobre el Té de la FAO, órgano auxiliar del Comité de Problemas de Productos Básicos, decidió buscar soluciones mediante una iniciativa encaminada a dar prioridad a una cooperación estrecha entre productores, importadores, comerciantes, juntas, asociaciones y otras organizaciones en la esfera del té. Mediante su grupo de trabajo sobre los LMR, el Grupo Intergubernamental coordinó sus actividades con las de la Comisión del Codex Alimentarius y otros organismos de normalización para ocuparse de armonizar las normas de los distintos países importadores de té. A lo largo del siguiente decenio el Grupo Intergubernamental sobre el Té aunó a productores e importadores a fin de poner en el conocimiento de unos los asuntos que preocupaban a los otros, armonizar los límites para residuos de una serie de plaguicidas en los principales países importadores y fortalecer las redes que vinculan las autoridades reglamentadoras con el comercio del té.  
Aparte del grupo de trabajo sobre los LMR, el Grupo Intergubernamental sobre el Té cuenta con otros grupos de trabajo que se ocupan de cuestiones de gran importancia para los pequeños agricultores y los productores industriales, que van de los requisitos para la producción orgánica de té al posicionamiento de la industria del té ante las alteraciones de las condiciones de crecimiento derivadas del cambio climático.
En general, la labor del Grupo Intergubernamental sobre el Té de la FAO en el ámbito de la armonización de los LMR ha tenido en cuenta y atendido las preocupaciones de los consumidores en materia de seguridad, pero a la vez ha reducido los costos del cumplimiento de las normas en materia de inocuidad. Tal es el caso, en particular, de la seguridad alimentaria en destacados países exportadores de té como Sri Lanka y Kenya, cuyos costos anuales de importación de alimentos ascienden a 1 000 millones de dólares EE.UU., si bien en uno y otro país los costos quedan compensados completamente por sus ingresos procedentes de la exportación de té.

Datos clave

Hace unos 5 000 años se inició la andadura del té hasta convertirse en la bebida que más se consume en el mundo después del agua. Cuenta la leyenda que unas cuantas hojas de té caídas por accidente en una cazuela de agua hirviendo desprendieron un aroma tan rico que, al olerlo, un emperador chino no pudo resistirse a la idea de beberse el producto. Así nació la cultura del té, iniciada en Asia y transmitida a Europa en el siglo XVII, momento en el que los países europeos empezaron a establecer vastas plantaciones de té en sus colonias tropicales. Al día de hoy son necesarias más de 4 millones de toneladas de té anuales para atender la demanda de los consumidores, cifra que aumenta año tras año. La mayoría de las grandes plantaciones de té han dado paso a la producción por pequeños agricultores a quienes, a menudo, cuesta cumplir las diversas normas de seguridad sobre el uso de plaguicidas. En 2012, al cabo de un decenio de concertación, el Grupo Intergubernamental sobre el Té de la FAO, órgano subsidiario del Comité de Problemas de Productos Básicos, impulsó un acuerdo por el que se armonizaban las normas en materia de plaguicidas, con lo cual aumentó la inocuidad para el consumidor de la producción de té y se protegieron los medios de vida de millones de pequeños productores de todo el mundo. 


viernes, 14 de marzo de 2014

Aumentan los incidentes por niveles bajos de cultivos transgénicos en el comercio de alimentos y piensos

Aumentan los incidentes por niveles bajos de cultivos transgénicos en el comercio de alimentos y piensos

Un estudio de la FAO señala que 25 países bloquearon importaciones tras encontrar indicios de OMG

Foto: ©FAO/Greg Ahrens
Productos a la venta en un supermercado en España
 
El aumento de la producción de cultivos transgénicos en todo el mundo ha dado lugar a un mayor número de incidentes relacionados con niveles bajos de organismos modificados genéticamente (OMG) detectados en alimentos y piensos comercializados a nivel internacional, según informó hoy la FAO.

Los incidentes han llevado a problemas en el comercio entre países, con bloqueos de envíos de cereales y otros cultivos por parte de los países importadores, que han sido luego destruidos o devueltos al país de origen.

Las trazas de cultivos modificados genéticamente se mezclan con los alimentos y piensos no transgénicos por accidente durante la producción sobre el terreno (por ejemplo, un ensayo de campo de un cultivo transgénico cerca de un campo con un cultivo no transgénico) o durante las fases de elaboración, empaquetado, almacenamiento y transporte.

No existe un acuerdo internacional que defina o cuantifique lo que es "nivel bajo", por lo tanto, la interpretación varía de un país a otro. En muchos países se interpreta como cualquier nivel en el que es posible la detección, es decir niveles muy bajos de trazas, mientras que en otros países se toman decisiones sobre qué nivel es aceptable según cada caso de forma individual.

El cultivo transgénico en cuestión puede tener autorización para el uso comercial o la venta en uno o más países, pero no estar todavía autorizado en un país importador. Por lo tanto, si el país importador detecta el cultivo no autorizado, puede verse legalmente obligado a rechazar el envío.

En la primera encuesta de este tipo que se realiza, 75 de los 193 países miembros de la FAO respondieron a preguntas sobre los niveles bajos de cultivos transgénicos en el comercio internacional de alimentos y piensos.

Los resultados de la encuesta serán analizados en una consulta técnica organizada por la FAO, que se celebrará en Roma del 20 al 21 de marzo para estudiar el alcance y las pautas de los problemas comerciales causados por los envíos contaminados. La reunión debatirá las cuestiones comerciales relacionadas con los niveles bajos de cultivos transgénicos, pero no va a debatir los pros y los contras de estos cultivos.

La encuesta revela que:
  • Los encuestados señalaron 198 incidentes de niveles bajos de cultivos transgénicos mezclados con cultivos no modificados genéticamente, entre 2002 y 2012; 
  • Se produjo un brusco aumento de casos entre 2009 y 2012, cuando se reportaron 138 de los 198 incidentes;
  • Los envíos con niveles bajos de cultivos transgénicos se originaron principalmente en EEUU, Canadá y China, aunque otros países también realizaron este tipo de envíos de forma accidental;
  • Una vez detectados, la mayoría de los envíos fueron destruidos o devueltos al país exportador;
  • El mayor número de incidentes afectó a la linaza, arroz, maíz y papaya.

"El número de incidentes es reducido en relación a los millones de toneladas de alimentos y piensos comercializados a diario", aseguró Renata Clarke, Oficial de Inocuidad Alimentaria de la FAO a cargo de la encuesta. "Pero ya que las perturbaciones al comercio –añadió- pueden ser muy costosas y dado el incremento de casos, la FAO realizó este estudio y está desarrollando una consulta técnica para tratar de iniciar un diálogo entre los países sobre el tema".

"Nos sorprendimos al ver incidentes en todas las regiones", explicó Clarke. "Parece que cuantas más pruebas y más supervisión se hacen, más incidentes se encuentran".

"Aunque la tecnología para realizar pruebas es ahora más sensible, señalaré que 37 de los 75 países que respondieron tienen poca o ninguna capacidad para detectar los OMG, es decir, que no tienen laboratorios, técnicos ni equipos para hacerlo", según Clarke. " Muchos países han pedido a la FAO que les ayude a mejorar su capacidad para detectar los OMG".

"En la encuesta, los países también nos pidieron ayuda para evaluar si los cultivos transgénicos son seguros para comer y nos gustaría que compartan cualquier hallazgo científico que obtengan sobre el tema", dijo. " Con este fin hemos establecido la Plataforma de Alimentos modificados genéticamente de la FAO, una página web para que los países compartan información sobre evaluaciones de su inocuidad"

La plataforma (en inglés) puede visitarse en http://fao.org/gm-platform/

Otras de las conclusiones de la encuesta señalan que:
  • 30 países producen cultivos transgénicos, ya sea para investigación o para la producción comercial -o ambas-, y se están desarrollando más cultivos transgénicos
  • 17 países no tienen ningún tipo de regulación sobre inocuidad de los alimentos y piensos o medioambiental en relación a los cultivos transgénicos;
  • 55 países tienen una política de tolerancia cero para los cultivos transgénicos no autorizados;
  • 38 países consideran que las diferentes políticas sobre OMG existentes entre los socios comerciales son un factor de peso que contribuye al riesgo comercial que supone la presencia de niveles bajos de cultivos transgénicos en algunos alimentos comercializados.

En la mayoría de los países, no hay establecidas políticas, legislación o regulaciones de aplicación general sobre los niveles bajos de OMG. Se han utilizado diferentes opciones para establecer estas políticas, incluyendo una política de tolerancia cero, de umbral bajo y la política de actuar según los casos individuales.